Mi colección de historias sobre series, películas, libros, exposiciones y cualquier otra cosa que llame mi atención.

Canción de la semana 

A distorted reality is now a necessity to be free - Elliott Smith

Shine on me baby, ‘cause it’s raining in my heart

FOSTER THE PEOPLE, amor y energía a todo volumen.

foster the people


 El viernes 30 de marzo de 2012 fue uno de los mejores días de mi vida. Esto es así, porque los astros se alinearon para que pueda conseguir ticket y asistir a la segunda función que Foster The People agregó para las 23.30 horas en La Trastienda.  Hoy hace una semana de este suceso, y no puedo parar.

 Para empezar a dilucidar un poco esto, me parece justo empezar por el principio. Eso sería el día que escuché Pumped Up Kicks por primera vez. Esta canción me conmovió, algo hizo un click en mí ese día. Enseguida escuché todo el disco, una y otra vez, sin detenerme. Y desde entonces, pueden reconocerme como fan de Mark Foster, Mark Pontius, Cubbie Fink, Isom Innis, y Sean Cimino.

 Estoy shockeada por la energía que manifestaron estos seres humanos en su show en Buenos Aires. Todavía me acuerdo cuando se apagaron las luces y subieron al escenario. El público gritaba, silbaba y aplaudía al compás de “Olé Olé Olé Olé Foster Foster” como si fuera a terminarse el mundo ese día. Hasta que salió Mark Foster a escena, y literalmente se vino el mundo abajo. Empezaron a tocar Houdini, y empezó la fiesta. Tocaron todos los temas de Torches, su disco debut del 2011, sumando los bonus tracks Love y Broken Jaw . Ir a este concierto fue vivir la vida. Fue pasear, y columpiarse por todas las emociones que pueden acuñarse en una persona. Es bailar, descansar, saltar, cantar, amar y tantos otros verbos que no se me ocurren en este momento. Desde Miss You, Life On The Nickel, I Would Do Anything For You, pasando por Waste, mi canción preferida del álbum. Sin olvidarme de Call It What You Want, Love, y Broken Jaw, donde Mark Foster dejó la voz, la energía y casi la vida en esa canción. Agregando la enérgica Don’t Stop y la tranquila Warrant, sumadas a Helena Beat. Para finalizar el concierto, Foster The People comenzó una improvisación para desembocar luego a un remix de Pumped Up Kicks a pura energía electrónica para bailar, saltar y gritar como loco.

 Escribiendo esto, me acuerdo de lo increíble del show, del excelente sonido, los remixes, las palabras de felicidad de Mark Foster, la energía inagotable de Isom, que no paraba de subirse a un banquito y al bombo de la batería que tocaba Pontius. Llegué a pensar que se iba a caer. Pero no. Los más tímidos tampoco se quedaron atrás, Cubbie Fink se prestó para hacer aplaudir al público, y Sean Cimino jugó con su guitarra junto a Foster para que la audiencia se ponga un poquitito nerviosa. Entre todos ellos, el único que se queda “quieto” es Mark Pontius, al estar atado a la batería, solo, hasta el instante en que Foster empieza a golpearle los platillos, y todo se termina.

 Un poco más de una hora duró el recital, esta maravilla de felicidad, energía y amor que llevaré por siempre en mi corazón. Como si fuera poco, una vez terminado el recital, tuve la oportunidad de sacarme fotos con Foster y Pontius, que sumándose al resto del grupo en un acto de agradecimiento y amabilidad se encontraron con su público y no lo esquivaron.

 Siempre voy a estar agradecida por ese viernes extraordinario que pude ver, oír y sentir las dimensiones de la energía positiva que emanan estos chicos. Entonces, lo único que puedo decirles a aquellos que aun no escucharon Torches, que lo hagan, es una oda a la lucha, al amor, a la vida, poesía para el corazón, felicidad hecha ritmo, que late como loca. Espero que nunca se detenga.

Toneladas de amor para ustedes,

Hasta Pronto,

Florencia.-

La primera vez que vi este video me quedé sin palabras. No sólo por la canción, que es hermosa, sino también porque visualmente me sorprendió. Los directores del video, A nice idea every day hicieron un trabajo impresionante por lo maravilloso y atrapante de esa estética estilo- fotografía digital 3D. En la era de los links, una canción te lleva a otra, a través de palabras claves, esos nexos misteriosos que te llevan de un video a otro a través de You Tube. Esta vez, y de esa manera, me tocó descubrir esta increíble canción, construida por Mint JulepMint Julep es Keith Hollie Kenniff quienes en su estudio de Portland, Oregon, compusieron y ejecutaron esta bellísima canción que ya forma parte de mi playlist de la vida. Les recomiendo que visiten su website y/o su my space para que puedan investigar y descubrir sus otras geniales canciones. Con suerte, las agregarán a su propia playlist. 

Hasta Pronto, 

Florencia.-

Doctor Who? Nunca lo sabremos.

David Tennant as The Doctor in Doctor Who

Intentando ponerme a pensar cómo llegue a ver esta serie, descubrí que fue a través de John Simm. En algún punto en 2005 vi una película un poco rara, llamada Blue/Orange, en la cual John personificaba a un psiquiatra, el Dr. Bruce Flaherty. Digamos que la película era toda una trama bastante psicológica, no me acuerdo ni cómo terminó. Pero al año siguiente, llegó a mis ojos una serie que me gustó tanto, que me hizo fan de su protagonista, el mismísimo John. Estoy hablando de Life on Mars, se estrenaba los domingos a la noche en HBO. La primer temporada fue épica, y la segunda no me puedo acordar muy bien cómo fue. Supongo que voy a tener que volver a mirarla. Regresando al tema, hace poco vi que John había participado en algunos episodios de Doctor Who, haciendo del otro Time Lord, The Master. Sólo había mirado los episodios en los cuales trabajaba John, “Utopia”, “The sound of drums” y “Last of the Time Lords”. Al ver esos episodios, me di cuenta que la serie era un poco rara, mucho no había entendido, y entonces empecé a mirarla a partir del revival de la serie, en 2005, donde Christopher Eccleston personificaba al Ninth Doctor. Sin duda me atrajo la trama, si bien es un poco flashera, me gustó y hasta me pareció simpática. Las situaciones me recordaron a cuando era chica, dónde uno inventaba momentos, y creía que todo era posible, esas cosas lindas de los sueños y juegos. Es que Doctor Who tiene mucho de eso, por lo menos en esos episodios que protagonizó otro de mis actores preferidos, el señor David Tennant. Tennant personificó entre 2005 y 2010 al Tenth Doctor. Caracterizó a un The Doctor que luchaba contra daleks y cybermen, viajaba en el tiempo y espacio, incluso entre dimensiones. Todo viaje lo iniciaba por gusto y placer, pero siempre terminaba salvando a alguien o a una raza entera, y siempre tenía algo en los bolsillos de su saco que ayudaba a su propósito. Cómo no mencionar el clásico sonic screwdriver, que abre y cierra puertas, corta, arregla, suelda cables y hasta funciona como llave para arrancar la TARDIS. Acompañado por Billie Piper, Freema Agyeman, John Barrowman o Catherine Tate, superaron miles de aventuras a través de las galaxias, el tiempo, el espacio y diferentes razas extraterrestres, interviniendo en hechos históricos conocidos, y amalgamando un poco de comedia a eso. Actualmente, y luego de la regeneración en Matt Smith (ver The End of Time), la historia sigue y sigue.

Personalmente, la recomiendo para aquellos fanáticos de las series británicas, para aquellos que les gustan las historias sobre extraterrestres, historias entre el pasado, el presente y el futuro, incluso para aquellos geeks interesados en la ciencia y la física, aquellos que quieran mirar algo clásico como distinto.

Hasta Pronto.

Florencia.-

Sherlock, un sociópata que resuelve lo increíble.

Benedict Cumberbatch and Martin Freeman in BBC's Sherlock

  La primera vez que leí sobre esta serie, fue quizás uno de esos días en los que uno se sienta frente a la computadora, y no sabe mucho que hacer. Como si fuera un duelo a muerte en el lejano oeste. Yo, la computadora, e Internet. Justo esa semana había terminado de ver algunos especiales que me perdí del Doctor Who que protagonizó David Tennant entre 2005 y 2010. Inmediatamente terminada mi maratón, es que empecé a googlear a Tennant, y encontré por arte de magia (?) una foto en la cual él aparecía junto a Benedict Cumberbatch. Propio de la web y la lógica de los links, es que de pronto me encontré googleando al mismísimo Cumberbatch. Yo sabía que lo había visto en un par de películas, pero no me acordaba cuáles. Es como cuando alguien te parece conocido de algún lado, pero no sabes de dónde. Te resulta familiar. Así, ingresé en IMDb, donde rápidamente investigué su filmografía. En esta lista se encontraba Sherlock, la cual profundamente captó mi atención. Leyendo reviews, me enteré lo mucho que gustaba esta serie, y decidí mirarla. Además, estaba buscando alguna serie para ver, y Sherlock me vino como anillo al dedo. Pensé: “qué más da, tengo tiempo de sobra”. Enseguida ví el primer episodio de la primera temporada, “A Study in Pink”. Me cautivó de tal manera que no podía dejar de pensar en esto. Benedict resultó ser un tremendo actor, muy a la altura para representar a un prodigio/detective como es el personaje de Sherlock Holmes creado por Sir Arthur Conan Doyle, y que mejor que Martin Freeman para acompañarlo como el Dr. Watson. Lo más elogiable, es que son episodios de 90 minutos, y no es fácil para una serie sostener una hora y media de acertijos, misterios por resolver, intriga y hasta un poco de comedia. Todo esto, sumado al desafío de actualizar un clásico al Londres del siglo XXI. Simplemente, te deja sin palabras, te deja sin aliento. Te deja con ganas de ir corriendo a comprarte todos los libros de Conan Doyle.

Esa noche casi no pude dormir de la emoción que tenía. Nunca una serie me había apasionado tanto, tanto como para volarme la cabeza hasta el punto de quedarme imaginando que pasaría a continuación, cómo superar lo insuperable. Al día siguiente, no pude esperar más y miré “The Blind Banker” y “The Great Game”. 3 horas al hilo, reafirmando lo que ya había detectado con el primer episodio, la excelente producción y un magnífico guión. A esta altura, es indiscutida la genialidad de Benedict Cumberbatch para personificar a Sherlock Holmes, interpretar su pensamiento acelerado y adelantado, decir tantas palabras y tan rápido, ser un poco raro, mañoso, obsesivo y lindo. Y requiere otro virtuoso como Martin Freeman, para contraponerse a tal personaje, un John Watson, que hace de compañero, alguien que lo cuida y lo baja a tierra. Watson también contrasta con una calma aparente de un hombre común, pero también como alguien que se alimenta de esa pasión que empuja a Holmes, como si fuera un vicio que no puede soltar. Sumados a Freeman y Cumberbatch, aparecen: Una Stubbs como la inoportuna y bondadosa Mrs Hudson; Mark Gatiss como el particular hermano de Sherlock, Mycroft Holmes; Rupert Graves como el DI Lestrade; Andrew Scott como el psicópata archienemigo Jim Moriarty, entre otros.

Hace pocos días terminó la segunda temporada de la serie, con los episodios “A Scandal in Belgravia”, “The Hounds of Baskerville” y el extraordinario final “The Reichenbach Fall”. Para aquellos que buscan una serie que mirar, para aquellos que les apasionan los detectives o los genios antisociales (véase House M.D.) les recomiendo esta brillante serie, ahora lo único que puedo hacer es permanecer de pie y aplaudir a una de las mejores series que vi hasta ahora. Espero desesperadamente una tercera temporada. Hasta Pronto.

Florencia.-